Dolor Orofacial
Dolor Orofacial
El dolor orofacial es el dolor que se siente en la cara, la boca o la mandíbula. Puede tener un origen dental —por un diente o encía— o un origen no dental, como los músculos, las articulaciones o los nervios de la zona.
El odontólogo especialista en Dolor Orofacial está capacitado para evaluar ambos tipos de dolor, dental y no dental. Esto es clave, ya que muchas personas consultan a distintos profesionales antes de encontrar la causa real de su dolor facial.
¿Cómo se manifiesta el Dolor Orofacial?
El dolor orofacial tiene muchas formas de manifestarse, dependiendo de dónde se origine y qué estructura esté afectada.
Cuando algo duele en la cara, lo primero que casi todos pensamos es que se trata de un diente. Y en muchos casos es así: los dientes y las encías son, de hecho, la causa más frecuente de dolor en esta zona. Sin embargo, otras fuentes de dolor también existen y pueden simular un dolor dental:
Articulación y músculos de la mandíbula (ATM) — muy frecuente. Genera dolor al masticar, ruidos articulares o sensación de tensión en la mandíbula.
Senos paranasales — la inflamación de los senos (sinusitis) puede generar dolor y presión en las mejillas y los dientes superiores.
Nervios de la cara — menos frecuente, pero puede causar dolor intenso tipo eléctrico, como en la neuralgia del trigémino.
No todo dolor dental es realmente un problema dental. A veces se trata de dolor referido o irradiado que se origina en otra parte de la cara. Esta confusión suele llevar a diagnósticos equivocados y, en algunos casos, a tratamientos innecesarios.
Por ejemplo, un dolor que parece venir de una muela puede en realidad originarse en un músculo mandibular. Esto puede llevar a tratamientos dentales —como una endodoncia o incluso una extracción— que no resuelven el dolor
El tratamiento depende de la causa que está generando el dolor. Por eso, muchas veces se requiere trabajar en conjunto con otros especialistas, como cirujanos maxilofaciales, neurólogos, endodoncistas u otorrinolaringólogos, según lo que se necesite en cada caso.
Una evaluación especializada permite identificar el origen del dolor y definir el tratamiento más adecuado para cada paciente, evitando diagnósticos equivocados y tratamientos que no resuelven el problema real.